Profesorado, Ética y Desarrollo Educativo

Primer eje analítico: La dimensión moral de la profesión académica

Kohlberg al igual que otros autores considera que el desarrollo de la conciencia es por etapas que se alcanzan gradualmente, estableciendo como estadio final a la etapa postconvencional, la cual como su nombre lo indica que se refiere al razonamiento más allá de las convenciones sociales, es decir, según lo propone este autor, es cuando se alcanza por fin una perspectiva propiamente moral de la que se derivan los acuerdos sociales, tratando las personas como lo que son y no como medios para conseguir ventajas individuales o sociales, estableciendo que la razón para hacer lo justo se ve en la validez de los principios y se llega a un compromiso personal con ellos, por tal motivo esta etapa también se conoce como autonomía moral.

El anterior párrafo viene a este ensayo para ubicar al menos dos impedimentos o limitantes para que los profesores en servicio y pre servicio alcancen esta etapa, debido desde luego, al mismo auto boicot que el sistema de formación y actualización magisterial realiza, como se puede reflexionar al implementar la asociación de resultados de la prueba enlace por parte de alumnos al sueldo de sus profesores, prácticamente convirtiendo así a los estudiantes en medios para conseguir ventajas económicas, quizá dicha mecánica sea útil empresarialmente en donde los medios son artículos inanimados, pero que difícilmente se puede traer en las mismas condiciones al sistema educativo donde el trabajo que es con personas.

Una segunda limitante es el ejercicio de la justicia por encima de la acción de la equidad, ya que la autonomía moral exigen hacer lo justo, pero entendemos por justicia darle a cada quien lo que merece y los profesores somos eminentemente equitativos, entendiendo equidad como el trato desigual a los desiguales, esto es debido a que cómo se menciona anteriormente el trabajo con artículos y cosas supone que todos son y están en las mismas condiciones, pero el trabajo con personas exige la conciencia de que todos son diferentes y más cuando se trata de educación en donde son latentes las grandes diferencias por los esfuerzos que debe realizar cada alumno para completar las mismas tareas de actividades, dicho de otra manera si la meta de la carrera que esta acción metros hay quienes inician en el metro ochenta y desafortunadamente otros en el metro menos cincuenta.

Surge entonces la pregunta ¿cómo formar entonces profesores postconvencionales? En atención a la propuesta de Teresa Yuren con un ethos postconvencional, prudencial y que cuide de sí, es decir una identidad para sí, reivindicada, diferentes entidad para otro que les atribuida sujeto, sí sabemos que la sociedad tiene una conciencia promedio y que al igual que muchas estadísticas se presenta una tendencia hacia el punto medio, es decir que en todas las culturas las personas con una baja conciencia, quizá preconvencionales, tenderán aumentar su conciencia hacia el promedio, y desafortunadamente como una condena estadística las personas con una alta conciencia verán que esta disminuye debido a la tendencia a la media.

Es posible confirmar lo anterior en las frases de muchos maestros quienes indican a los nuevos docentes que “antes le echaba ganas”, pero como el sistema es mal agradecido recomiendan no esforzarse mucho, algunos jóvenes profesores ofrecen mayor resistencia a la red la estadística de la tendencia al promedio, pero desafortunadamente son pocos los que llegan a su jubilación con un sano nivel de conciencia, y no es que el convencionalismo se pierda por falta de cariño, en muchas ocasiones se tiene la conciencia pero no los recursos temporales, materiales y económicos para practicarla, en el caso de los profesores se observa con tristeza cómo los alumnos también reflejan la dinámica del auto boicot mediante el ejercicio de la diversión al extremo, por ejemplo revisemos que la falta de uso de los laboratorios de física y química se debe en gran medida al peligro que corren nuestros estudiantes a realizar los experimentos, ya que si la indicación que es vertir una gota de agua, solamente una gota, dentro del matraz que contiene el carburante, invariablemente habrá alumnos en cada grupo que vacían todo el gotero con el riesgo de una gran explosión, que será video grabada por una infinidad de teléfono celulares.

Finalmente subrayar que el ethos promovido por Yuren así como el pathos y logos de la profesión docente, va mucho más allá de enseñar, capacitar, entrenar, educar y formar, requiere de muchas y múltiples habilidades desde barrer hasta ofrecer discursos, desde aconsejar hasta enamorar a los alumnos con y de la clase, todas estas habilidades fundamentadas como ella indica en la disposición.

Segundo eje analítico: Modelos y tradiciones en la formación de los académicos.

Los modelos y tradiciones en formación docente y académica son diversos en metodología, eficacia y entornos de aplicación, aclarando que por tradición entendemos un argumento que se mantiene lo largo del tiempo en el que se definen y redefinen acuerdos fundamentales que explican el funcionamiento de alguna dinámica social, en atención a lo anterior Daniel Listón sugiere cuatro tradiciones en la formación de los profesores, que se resumen a continuación:

La tradición académica relativa a qué se deberá enseñar a los futuros profesores, persistiendo el eterno debate entre liberales y conservadores; la tradición de la eficacia social que supone la fe en la capacidad del estudio científico de la enseñanza para sentar las bases para elaborar el currículum de la formación del profesorado; la tradición desarrollista que se fundamenta en la evolución natural del desarrollo cognitivo del estudiante para determinar lo que habrá de enseñársele; y la tradición de reconstrucción social de unidad como la escolarización y la formación del profesorado como elementos cruciales que quieran hacia una sociedad justa.

Estas tradiciones describen las características de la formación académica y curricular de los aspirantes a profesores, pudiendo observar la necesidad que surge de debatir acerca de la formación del currículo costo, que desde luego no es la intención del autor a, ya que este busca establecer los paradigmas con los que se forma a los docentes, pero que invariablemente guían el pensamiento y la reflexión hacia la etapa de operación e implementación de tantas buenas ideas, ya que independientemente de la tradición formativa que hayamos tenido y de la que se pudiera seleccionar para la educación del futuro, al momento de operar estas teorías o paradigmas en las aulas con los profesores como estudiantes se presentan invariablemente diversas mecánicas del currículum oculto.

A lo que pudiéramos agregar lo indicado por el Dr. López Zavala en el sentido de que la innovación, tecnología, sociedad de la información, etc. No deben restar la importancia a la intervención de los profesores en la formación, ya que aparentemente la facilidad actual para encontrar información resta importancia a la acción docente, cuando por el contrario creciente posibilidad de acceso a tantos tipos de información a la que tenemos alcance requieren enfatizar la buena educación, lo que solamente se logrará con apoyo de la familia y formación de docentes.

Bibliografía

Contreras, J. (1997), La autonomía del profesorado. Ed. Morata, España.

Liston, D. y Zeichner, K. (1997), Formación del profesorado y condiciones sociales de escolarización. Ed. Morata. España.

López, R. (2007), El valor de la investigación en la formación profesional, en Profesorado, conocimiento y enseñanza conservadora. Ed. Plaza y Valdés, México.

López, R. (2010), Ética y cultura en el profesorado universitario, en Perfiles culturales de la formación universitaria. UAS – Juan Pablos. México.

Yurén, T., et al (2005), Ethos y autoformación del docente. Análisis de dispositivos de formación de profesores. Ed. Pomares, España.

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