“Reflexiones Éticas y Epistemológicas de la Educación Basada en Competencias”

Ensayo

Introducción

En el presente documento se redactan algunas reflexiones acerca del no tan nuevo enfoque psicopedagógico de la educación basada en competencias y analizará la propuesta ética y epistemológica que implica ese enfoque, desde luego que con una orientación mas fundamentada en la práctica y operación de los planes y programas diaria en el aula, en el sentido de que lleva la perspectiva de un profesor de matemáticas de secundaria.

De inicio comentar que los componentes de una competencia se proponen brevemente y sin complicación a continuación:

Desarrollo

Recientemente y siguiendo la tendencia internacional, la Secretaría de Educación Pública en México ha reformado los planes de estudio para guiarlos hacia la educación basada en competencias, estableciendo que “una competencia implica un saber hacer (habilidades) con saber (conocimiento), así como la valoración de las consecuencias del impacto de ese hacer (valores y actitudes). En otras palabras, la manifestación de una competencia revela la puesta en juego de conocimientos, habilidades, actitudes y valores para el logro de propósitos en un contexto dado” (SEP, 2006).

Aún siendo tan breves las aportaciones anteriores es posible darse cuenta de que la problemática de la educación basada en competencias no está en el área cognitiva u operativa, sino que las diferencias se presentan en el área afectiva o actitudinal, en el sentido de que son muchas las ideas que tratan de definir y operacionalizar las emociones, involucrando valores con actitudes, sentimientos, esperanzas, etc.

“El querer” es el área de desarrollo humano que no se educa en las escuelas desde que inició la educación básica, recordemos las recurrentes disputas matutinas hogareñas para levantar y enviar a los niños a la escuela y la alegría cuando salen al recreo o cuando se retiran a sus casas, observando así que es difícil encontrar alguien que tenga el gusto y deseo por asistir a clases, solamente vamos a la escuela para platicar y jugar con los amigos, lo que invita a la reflexión de la desventura de haber separado el trabajo del aprendizaje y la diversión.

Continúa la Secretaría de Educación estableciendo que las competencias movilizan y dirigen todos estos componentes hacia la consecución de objetivos concretos; son más que el saber, el saber hacer o el saber ser. Las competencias se manifiestan en la acción integrada; poseer conocimiento o habilidades no significa ser competente: se pueden conocer las reglas gramaticales, pero ser incapaz de redactar una carta; se pueden enumerar los derechos humanos y, sin embargo, discriminar a las personas con necesidades especiales (SEP, 2006), en la Teoría General de Sistemas y para dar una idea epistemológica del funcionamiento de competencias, es algo similar a la sinergia, en el sentido de que se logra mas cuando se trabaja por equipo y es el caso de que el saber, el saber hacer o el saber ser lograrán mas juntos que cada cual por separado o visto de otra forma comparando con el concepto de lo que queda cuando se quitan todos los componentes, si quitamos el saber, el saber hacer o el saber ser de cualquier forma queda algo, si fuera en seres humanos sería el alma o el espíritu.

Se busca a través de la implementación de los Planes y Programas de Estudio reorientar la práctica educativa, para que el desarrollo de capacidades y competencias cobrase primacía sobre la visión predominantemente memorística e informativa del aprendizaje, lo que de ninguna manera significa que el aprendizaje memorístico deba dejar de promoverse en el aula, sino que se trata ahora de desarrollar tal como lo indica el segundo párrafo del Artículo Tercero Constitucional ordenando que “la educación que imparta el Estado tenderá a desarrollar armónicamente todas las facultades del ser humano…”, comprometiendo desde hace casi cien años a profesores y funcionarios a que de inicio conozcan todas las facultades del ser humano y después sepan como se les desarrolla a cada una de ellas y claro, en forma armónica.

Con lo que se puede confirmar el siguiente comentario: “…y no es que las competencias sean nuevas, no es un discurso pedagógico de hoy, este es un discurso que tiene ya bastantes décadas, en todas las particularidades y enfoques estamos tratando de lograr habilidades para la vida, solo que en algunas nos lo proponemos y en otras no, y los estímulos que ponemos en el cajón son los que definen el enfoque, por ejemplo el enfoque conductual se centra en competencias como comportamientos mecánicos, en la mente de cada maestro está el límite y el universo de cada desempeño, no en la mente de cada niño…” (González, 2009), encerrando en este comentario muchos aspectos a debatir, pero un en especial que corresponde a este ensayo es reflexionar de la carga ética que se le asigna junto con la responsabilidad al profesor de que el límite está en el docente y no en el niño, lo que es parcialmente correcto en el sentido de que el alumno también debe de buscar su mejor desarrollo, especialmente cuando tiene mayor edad y no dejar toda el compromiso educativo a los maestros, ya que de hecho una de las catástrofes educativas viene cuando se le resta la responsabilidad que le corresponde a cada uno de los participantes del proceso enseñanza – aprendizaje, lo cual también está contenido en una de las competencias requeridas para el perfil de egreso del alumno, dando un giro al comentario porque solo se establece en el Plan y Programas de Estudio las competencias para el alumno pero no se indican para el profesor, padre de familia o directivo.

Facultades, habilidades, destrezas, comportamiento y otros constructos son bien recibidos por el discurso científico, pero el término “armónicamente” se presenta bastante complicado de definir y desde luego de lograr en términos medibles educativos, lo que se pueden reflexionar con una elucubración teórica no comprobable empíricamente: los contenidos tanto mas importantes son, menos definibles son y cuanto menos importantes son mas definibles son (Sacristán, 2009), lo que atrae consecuencias éticas que inician en el mismo Artículo Tercero Constitucional, que entre otros aspectos inicia con el ordenamiento “Todo individuo” que indica la cobertura, para en el párrafo segundo categorizar el desarrollo armónico de todas las facultades, sin indicar cuales son, por lo que deja al sentido común el mandato que bien busca la calidad educativa sin recurrir a algún enfoque psicopedagógico en específico, desde luego que mucho antes de la aparición del concepto actual de competencias, pero si al parecer con una idea muy parecida.

Para lograr lo anterior el Plan y Programas de Estudio propone que el trabajo escolar incluya temas y situaciones de relevancia social y ética (SEP, 2006), reforzando mediante ámbitos que tienen el propósito de articular los cursos para educación básica, incluyendo aspectos relacionados con la naturaleza y características de las ciencias naturales, buscando trascender la visión de las disciplinas científicas al enfatizar las dimensiones ética, ambiental, intercultural y tecnológica.

Pero ¿Cómo se logra que los alumnos quieran enfatizar las dimensiones ética, ambiental, intercultural y tecnológica? Aún cuando ellos no lo manejen con esos conceptos, el querer es parte fundamental de su formación en especial si se busca mediante la educación basada en competencias. Esta y muchas otras indefiniciones psicopedagógicas que muestra una borrosa epistemología que fundamenta a la doctrina educativa posiblemente repita el mismo patrón porque en los siglos anteriores se establecieron diversas teorías que explican mucho de la naturaleza y son conocidas generalmente por su autor y sus seguidores de la misma forma se denominan piagetanos, skinerianos, etc., pero en este siglo las nuevas construcciones teóricas no provienen de un solo sujeto, por ejemplo la inteligencia emocional articulada por los doctores Peter Mayer y John Salovey en 1997, agregando dos años mas adelante a David Caruso, finalmente es conocida por el libro de Daniel Goleman, ocurriendo algo similar con la educación basada en competencias, a la que difícilmente se le puede asignar un autor y mucho menos un solo concepto aceptado y legitimado por la comunidad científica mundial, sino que se presentan muchísimos conceptos y en consecuencia también una gran cantidad de metodologías para desarrollar los componentes de competencia.

A la anterior confusión podemos sumar que el campo educativo continua con la necesidad de adecuar conceptos desarrollados en otros campos de conocimiento como resiliencia, sistema orgánico, inercia o de la corriente del pensamiento de la calidad total el concepto planteado por el físico matemático Lord Kelvin – William Thomson – quien indicó que lo que no se define no se puede medir, lo que no se mide no se puede mejorar y lo que no se mejora se degrada siempre, y es precisamente con esta positivista idea que se presenta la gran limitante de la evaluación de competencias ¿Cómo valorar el componente afectivo – actitudinal en el desarrollo de una competencia?, porque sabemos que dicho componente se puede medir en presente y no en futuro, además de que cuando se mide la actitud lo que se conoce es la manifestación del sujeto y no precisamente su actitud.

Conclusión

El hecho es que el Sistema Educativo no está funcionando correctamente, en nuestra República somos campeones en obesidad, violencia e ignorancia, males que bien pueden atribuirse a este sistema, es recurrente escuchar como la educación de antes era mejor, pero si la valoramos en términos de eficacia entonces no estuviéramos como estamos, los cambios en política educativa han sido similares a los de otros países, por ejemplo “… en 1970 en España se dio valor a las conductas, en 1990 en España se le dio valor a los comportamientos y a las capacidades, en el 2007 en España se le da valor a las competencias… no se desechó los objetivos, sino que los objetivos son importantes, pero además de conductas que tienen que recoger comportamientos y además capacidades” (Moya, 2007), por lo que podemos esperar prácticamente los mismos resultados si consideramos que el conductismo sigue siendo la propuesta dominante actualmente, porque los alumnos siguen esperando recompensas y evitando castigos aún cuando las actividades y tareas sean muy constructivistas o por competencias.

Videografía

González, F. (22 de Octubre de 2009). Foro Internacional: Reforma Integral de la Educación Básica, Enfoque Educativo por Competencias Tabasco. Recuperado el 14 de Noviembre de 2010, de http://www.youtube.com/user/canalseb#p/search/0/ae1DjJb9Gbo

Moya, J. (Julio de 2009). ¿Qué podemos entender por competencias? Recuperado el 15 de Noviembre de 2010, de

Sacristán, G. (Julio de 2009). Educar por competencias Gimeno Sacristán (5 de 6). Recuperado el 20 de Noviembre de 2010, de I congreso internacional sobre docencia universitaria:

SEP. (2006). ACUERDO número 384 por el que se establece el nuevo Plan y Programas de Estudio para Educación Secundaria. . Recuperado el 18 de Noviembre de 2010, de http://basica.sep.gob.mx/reformaintegral/sitio/pdf/secundaria/normatividad/Acdo384.pdf

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2 comments

  1. Muy interesante reflexión, muy certeras fuentes.
    Hay que seguir en la construcción de estos espacios epistemológicos en todos los momentos que nos sea posible.
    Felicidades Mtro. Verdugo.
    Saludos
    Víctor Flores