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DESARROLLO DE LA PERSONALIDAD

DINAMICA DE INTEGRACIÓN

 

DEFINICIÓN DE PERSONALIDAD

Conjunto de cualidades que constituyen a la persona, diferenciándola y distinguiéndola de otra.

Variable individual que constituye a cada persona y la diferencia de cualquier otra, determina los modelos de comportamiento, incluye las interacciones de los estados de ánimo del individuo, sus actitudes, motivos y métodos, de manera que cada persona responde de forma distinta ante las mismas situaciones.

La personalidad representa las propiedades estructurales y dinámicas de un individuo o individuos, tal como éstas se reflejan en sus respuestas características o peculiares a las diferentes situaciones planteadas. Se pueden extraer una serie de ideas:

 La personalidad está formada por características innatas más la acumulación de experiencias y acciones recíprocas entre el ser humano y su medio. Todas estas características se ponen de manifiesto cuando el individuo el individuo se relaciona con su entorno, dirigiendo el comportamiento en gran cantidad de situaciones, por lo tanto, podemos concluir diciendo que la personalidad es un concepto de naturaleza multidimensional, con muchos elementos que interaccionan.

Podemos definir entonces la personalidad como los rasgos psicológicos internos que determinan la forma en que el individuo se comporta en distintas situaciones.

 

 

 

CUATRO ASPECTOS FUNDAMENTALES DE LA PERSONALIDAD

Al tratar de explicar qué es la personalidad, indicábamos que contiene elementos de origen hereditario y ambiental. Estos elementos o factores constitutivos de la personalidad son:

constitución física

temperamento

inteligencia

carácter moral

"El carácter de un niño depende en gran parte de la estimulación efectiva e intelectual de los primeros tres años de vida".

la familia es la mayor influencia en el desarrollo de los niños, siendo éstos también, influenciados de manera importante por otros miembros de la familia.

Con frecuencia, el término personalidad se asocia con un criterio de atractivo social. Se cree que un individuo tiene personalidad si posee algunas cualidades que los demás admiran o elogian. Ser educado, tener atractivo físico, simpatía o talento pueden ser los factores determinantes de este criterio.

Características De La Personalidad

Para comprender mejor el concepto de personalidad, es preciso distinguirlo de otros relacionados con él, como temperamento y carácter.

El temperamento consiste en la herencia biológica recibida y, por tanto, es difícil de cambiar o modificar. Millon (1993) lo describe como el material biológico en bruto desde el cual la personalidad finalmente emerge. Se puede decir que incluye el sustrato neurológico, endocrinológico y bioquímico desde el cual la personalidad comenzará a formarse.

El carácter es un término derivado de una palabra griega que significa grabado y se forma por los hábitos de comportamiento adquiridos durante la vida. Millon piensa que le carácter puede ser considerado como la adherencia de la persona a los valores y costumbres de la sociedad en que vive.

La personalidad es la conjunción del temperamento y el carácter en una única estructura. La personalidad representa un patrón profundamente incorporado de rasgos cognitivos, afectivos y conductuales manifiestos, que persisten por largos períodos de tiempo y son relativamente resistentes a la extinción.

Entre las características más relevantes de la personalidad podemos citar estas:

No tiene una existencia real, se infiere a partir de la conducta de los individuos. Es una abstracción que nos permite ordenar la experiencia y predecir el comportamiento en situaciones específicas.

Es la forma habitual de comportamiento de cada individuo. Comprende tanto su conducta manifiesta como su experiencia privada. No consiste en una suma de conductas aisladas, sino que incluye la globalidad del comportamiento.

Se produce por la interacción de la herencia genética y el ambiente del individuo, por el aprendizaje social y las experiencias personales. Se desarrolla y cambia a lo largo de la vida.

Es individual y social. Somos distintos pero también iguales, y una tarea primordial es alcanzar el equilibrio entre lo que nos une y lo que nos diferencia. Cada persona es única e irrepetible, sin embargo, cuando nos vemos como actores en el escenario del mundo, podemos superar la inercia y los interese mezquinos de ciertas concepciones racistas. Cuando somos más consientes de nuestras acciones y reacciones observamos cómo nos condiciona el entorno y cómo somos nosotros quienes lo construimos.

La familia y el desarrollo de la personalidad

¿Fue planeado y bienvenido su nacimiento? ¿ Qué edad tenían sus padres? ¿ Estaban sanos física y emocionalmente? ¿Eran ricos o pobres? ¿Cómo encajó su personalidad con la de ellos? ¿Cuántas personas viven en su hogar?

Estos factores sociales tempranos tienen gran influencia en el niño que usted fue y en la persona que es. Además, usted mismo influyó en su familia. Los sentimientos que sus padres experimentaban y las acciones que realizaban estuvieron influidas por el sexo, el temperamento, la salud y el orden en que usted nació.

La clase de familia en que creció, probablemente fue muy diferente de la que existió un siglo antes, y se espera que los cambios en la vida familiar sean mucho más profundos en el futuro. Es posible que los bebés de hoy solo tengan un hermano, sus madres trabajen fuera del hogar y sus padres se hallen más comprometidos en su vida que lo que estuvieron sus propios padres. En la actualidad, un infante tiene entre un 40 y un 50% de probabilidad de crecer con un solo padre, más a menudo con la madre, y quizás por causa del divorcio.

Estos cambios en la vida familiar están revolucionando la investigación acerca de la socialización (cómo aprenden los niños aquello que la cultura juzga adecuado). Las relaciones que se forman en la infancia determinan muchos de los patrones para la socialización temprana del niño. Anteriormente, las investigaciones solo tenían en cuenta las relaciones que los infantes establecían con la madre; hoy se reconoce la importancia de las que establecen con el padre, los abuelos, los hermanos y otras personas que los cuidan.

Asimismo, se tiene en cuenta cómo opera el sistema familiar en su totalidad. ¿Cómo afectan las relaciones maritales el trato que cada esposo mantiene con el bebé? ¿Actúan de modo diferente los padres cuando ambos están con el bebé o cuando solo está uno de ellos? Preguntas como estas han producido respuestas interesantes. Por ejemplo, si ambos padres están presentes y conversan entre sí prestan menos atención a su hijo. La estrecha relación que se crea entre algunos esposos puede disminuir la posibilidad para estar más cerca de los hijos; en otros casos, la paternidad fortalece el matrimonio o introduce tensiones en este. Si se toma la familia como una unidad, puede verse la telaraña de relaciones que se tejen en su interior.

Los lazos creados durante la infancia pueden determinar la capacidad para establecer relaciones en la vida. Ahora se verá como los bebés influyen y son influidos por quienes se mantiene cerca de ellos.

 

 

Relaciones con los demás niños

Aunque los padres ejercen la mayor influencia en la vida de los hijos, otros niños también son importantes.

Hermanos

Cuando se tienen hermanos o hermanas es probable que las relaciones con ellos sean más duraderas que cualesquiera otras que se tengan. Pueden haber peleas continuamente en la niñez o haber sido los mejores amigos. De cualquier manera, estas personas comparten sus raíces, "saben quiénes son", aceptaron o rechazaron los mismos valores de los padres y es probable que se traten con mayor franqueza que cualquiera de las personas que conocen. No tener hermanos también afecta la vida de una persona.

La relación y reacción de los niños con sus hermanos

El nacimiento de un hermano parece cambiar la manera como la madre actúa con el primer hijo. Es probable que la madre juegue menos y sea menos sensible a los intereses del hijo mayor, tenga más confrontaciones o inicie menos conversaciones. Los niños que toman la iniciativa al comenzar juegos o conversaciones con la madre presentan menos problemas de rivalidad con los hermanos que aquellos que se retraen. Esto se debe a que han encontrado la manera de salvaguardar las relaciones que mantienen con la madre.

La sabiduría popular aconseja que los padres preparen a los hijos mayores para el nacimiento de un nuevo bebé e introduzcan cambios en la vida de los niños (como cambiarlos de cuarto, pasarlos de la cuna a una cama o cambiarlos de escuela) con bastante anticipación para minimizar la experiencia de sentirse desplazado. Los padres deben aceptar que la ansiedad y los celos son normales, y al mismo tiempo proteger al nuevo bebé de cualquier expresión de perjuicio que se origine en esos sentimientos. Pueden animar a los mayores para que jueguen y ayuden a cuidar al bebé, y hacer énfasis en cuánto valoran a cada niño.

Por ultimo, los hermanos mayores se adaptan mejor si los padres les dedican tiempo y atención extra para compensar la repentina dedicación de la madre al nuevo bebé.

¿Cómo interactúan los hermanos?

Los hermanos empiezan a relacionarse con mayor frecuencia después de los seis meses de vida de un bebé. En muchas sociedades, incluida la nuestra, los hermanos mayores tienen responsabilidades en los cuidados del bebé. Los niños también enseñan a sus hermanos menores e influyen en su desarrollo cognoscitivo.

Aunque la rivalidad se halla presente con frecuencia, también lo está el afecto genuino. En general los hermanos menores cobran bastante apego a las hermanas y hermanos mayores. Los bebes se sienten afectados cuando los hermanos se marchan. Los saludan cuando regresan, los prefieren como compañeros de juego y buscan en ellos seguridad cuando un extraño entra en el cuarto.

Cuando las hermanas pequeñas imitan a los hermanos mayores adoptan características que tradicionalmente se han considerado masculinas. El ambiente que los hermanos crean entre si afecta no sólo sus futuras relaciones sino también el desarrollo de la personalidad de cada uno. También puede afectar la manera de reaccionar frente a otros niños.

Sociabilidad

Aunque la familia es el centro del mundo social del bebé, los infantes y, aún más, los niños que empiezan a caminar se interesan en las personas que vienen de afuera de la casa, en especial las de su mismo tamaño. Debido a que en esa época muchos bebés pasan su tiempo en compañía de otros bebés, los investigadores estudian cómo actúan entre sí.

El interés de los bebés en otros niños no es continuo. Desde los primeros días de vida en el hospital, los bebés que permanecen quietos en su cuna comenzarán a llorar cuando escuchan que otros también lo hacen. Durante los primeros meses de vida responden a los otros bebes casi de la misma manera como lo hacen con sus madres: miran, sonríen y arrullan. Desde los seis meses hasta casi un año sonríen a otros niños, los tocan y balbucean, en especial cuando no están distraídos por la presencia de adultos o de juguetes. Sin embargo, a la edad de un año, cuando sus principales preocupaciones son aprender a caminar y manipular objetos, prestan más atención a los juguetes que a otras personas.

En el segundo año de vida los bebés recuperan la sociabilidad y entienden mejor las relaciones. Un niño de 10 meses que tiende un juguete a otro no presta atención si éste está de espaldas, pero durante el segundo año de vida el niño sabe cuándo existe mayor posibilidad de que lo que se ofrece sea aceptado, y cómo responder a las propuestas de otros niños. La idea que se forma de las demás personas parece ir acompañada de [a comprensión de sí mismo como individuo diferente de los demás. Un estudio con niños alemanes de 19 meses encontró que era más probable que quienes se reconocieron en un espejo imitaran a un niño desconocido jugando con un juguete, que aquellos que no pudieron reconocerse a sí mismos.

Por supuesto, algunas personas son más sociables que otras. La buena disposición para aceptar nuevas personas, la capacidad de adaptarse al cambio y el estado de ánimo habitual parecen ser rasgos heredados, que permanecen bastante estables con el correr del tiempo. Pero las actitudes de las personas que están alrededor de los bebés también influyen en ellos. Los infantes sociables tienden a tener madres sociables, los niños que pasan más tiempo con otros niños desde la infancia parecen volverse sociables a más temprana edad que quienes pasan su tiempo en el hogar.

 

Los niños que hablaban a menudo con las personas que los cuidaban eran más sociables y atentos. De hecho, la calidad y la cantidad de estímulos verbales pareció ser más importante para el desarrollo social que los antecedentes familiares de los niños. En consecuencia, se ve el entrecruzamiento de varios aspectos de desarrollo y la conexión entre las influencias cognoscitivas y la personalidad.

Conclusión

Esta investigación señala que la personalidad es la manera única y relativamente consistente de cómo una persona siente, piensa y se comporta, y más aún, que las primeras horas o días de vida constituyen un periodo crítico en la formación del vínculo madre – hijo, ya que los infantes necesitan amor y cariño como también cuidados físicos de las personas (padre, hermanos, etc.) que los atienden.

En resumen, las diferencias fisiológicas y de comportamiento solo aparecen después de la infancia. No obstante, desde el nacimiento los padres tratan a sus hijos de forma cariñosa y en consecuencia, estos desarrollan diferencias en su personalidad; es por ello que se recomienda que el niño crezca en una familia bien constituida, que se sienta el afecto entre sus miembros para así, obtener un hijo con un alto nivel de autoestima y una personalidad bien desarrollada.

 

 

 

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